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Francisco Simplicio: el guitarrero de la ciudad condal

Francisco Simplicio nace en la ciudad de Barcelona en el año 1874. Empezó a trabajar la madera como aprendiz de ebanista en la prestigiosa firma de muebles de lujo Casa Masriera y Vidal, junto al maestro ebanista Francisco Vidal, en la que pronto se ganó el puesto de maestro artesano, trabajo que le acompañó durante dieciocho años.

Alrededor del año 1919, una serie de disputas laborales entre propietarios y trabajadores llevaron al cierre a la empresa Masriera y Vidal. Debido a este infortunio, Francisco Simplicio se vio obligado a buscar otro empleo. Gracias a su amistad con el maestro guitarrero Enrique Garcia, Francisco entro a trabajar en la tienda que el luthier tenia en el Paseo Dan Juan de la ciudad condal, donde pronto se convertiría en un prestigioso maestro artesano.

A la muerte de García en el año 1922, Simplicio se hizo cargo del taller del Paseo San Juan No. 110, utilizando hasta el año 1925 las etiquetas de Enrique García (aproximadamente unas 50 guitarras). Durante estos tres años Francisco Simplicio firmó estas etiquetas como “único discípulo de Enrique García”, este echo le ayudó a consolidar su nombre como guitarrero y le permitió ganarse la aceptación de los guitarristas de todo el mundo, puesto que intentar convencer a los músicos de la época que depositaran su confianza en las guitarras de un nuevo artesano por mucho que se pareciese o se dijera que sus instrumentos eran comparables al trabajo de Enrique Garcia hubiese sido una misión imposible.

Algunas de sus guitarras se parecían mucho a las construidas por D. Antonio de Torres.  La cabeza de sus modelos estándar se basaba en el patrón de Torres, y a menudo usaba el tornavoz. Su plantilla, sin embargo, no era la de Torres, ni la de Manuel Ramírez, ya que era más ancha en la parte superior del pecho y la cintura y más estrecha en la parte inferior, produciendo un aspecto un poco más dilatado.

Al igual que Torres en el siglo XIX, García y Simplicio rasparon los cantos de sus instrumentos antes de cortar los canales, lo que les confiere un contorno con una ligera y suave redondez. En el año 1927, cuando Simplicio estaba haciendo su modelo más grande, decidió suspender esta práctica, lo que aportó a sus guitarras una apariencia mucho más “masculina”. Internamente, Simplicio usó revestimientos de cedro y pino moldeados, que ingeniosamente proporcionaron un soporte interno adecuado para las incrustaciones y detalles de ornamentación externos sin hacer que el instrumento sea notablemente más pesado.

Francisco Simplicio es especialmente reconocido por la talla y ornamentación extravagantes de sus modelos más exclusivos y lujosos. También es conocido por una serie de nueve instrumentos experimentales con un agujero acústico dividido en la parte superior de la caja de resonancia (VER IMAGEN INFERIOR). Pero a pesar de ganar una medalla de oro en la Feria Mundial de Barcelona de 1929, Simplicio nunca pudo convencer a los jugadores de las ventajas de este nuevo modelo de guitarra.

A lo largo de su carrera construyó alrededor de 336 guitarras construidas entre el año 1922 hasta su muerte el 14 de Enero de 1932.

Despedimos estas lineas con este vídeo del guitarrista Edoardo Catemario interpretando la Suite HW 447 de Georg Frederich Handel con una guitarra del maestro Francisco Simplicio del año 1925.